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Opiniones de clientes sobre Thyssenkrupp

Flow II

Gracias a los salvaescaleras de Thyssen he recuperado mi movilidad y puedo subir y bajar las escaleras de nuevo.

Maria G.

Flow II

Una maravilla de la ingeniería moderna. Quizás alguno de Vds. se ría al leer que yo califique de maravilla mi silla “Salvaescaleras”… Pero para mi lo es.
Hace años, quizas 10, yo había visto en Puerto Rico, en casa de una amiga operada de una rodilla, que le habían instalado una sillita con un mecanismo que le permitía subir sentada en ella hasta el primer piso donde estaban los dormitorios y el baño. Me pareció algo buenísimo, un invento muy útil, para todos aquellos que por alguna minusvalía, (enfermedad, accidente o vejez) se ven obligados a cambiar su forma de vida.
Fue mi hija la que empezo a hablar de la silla salvaescalera, de la que habia visto hacia tiempo un anuncio. Y pensando que mi recuperación seria lenta, "¡ventajas de los 95!” se dio a la tarea de buscar por Internet quien fabricaba y vendía las sillitas en cuestión.
Llamo a todos los que alli encontró, y de todos, el primero que contesto su llamada fue el comercial de la firma ThyssenKrupp Accesibilidad, que en esa primer llamada, se puso de acuerdo para venir a casa y viendo la escalera poder decidir lo que necesitaba. Y efectivamente, desde Bilbao, vino un chico joven muy agradable, vio nuestra escalera que es de 16 peldaños cubiertos de madera de teca y que en su mitad forma medio caracol, (lo que la hace mas difícil que si fuera enteramente recta), y nos dijo que podíamos poner la silla asegurándonos un plazo de 3 semanas. Puestos ya de acuerdo, en precio y condiciones, con ayuda de unos sensores, (creo), y una computadora, tomo las medidas y trazo el diseño con los datos necesarios para su construcción. Muy largo me parecieron las 3 semanas dado lo aburrido e incomodo que era para mí esa reclusión…
Pero, no hay plazo que no se cumpla y un jueves apareció un camión que dejó unas cajas y unos tubos muy envueltos y muy pesados según me contó mi hija. Ya Aitor, que asi se llama el comercial, nos acababa de avisar que traerían el material y que el martes siguiente vendrían a montarla. Efectivamente el martes por la mañana vino el técnico desde Burgos, y en unas 3 horas ya estaba la silla-robot como yo la llamo, instalada, funcionando… y en el plazo previsto. Mi hija me saco del cuarto y el técnico me invito a probarla, diciéndome que era muy segura… Pero yo le dije que primero bajara el… Y asi lo hizo… Por supuesto después baje yo, aunque el tuvo la atención de bajar delante de mi por la escalera para darme mas confianza. Y desde entonces, ¡mi vida de semi-invalida ha cambiado!
Todas las mañanas después de ducharme y vestirme en una silla de ruedas para ese uso, me ayudan a sentarme en mi silla –robot que se encuentra doblada y aparcada en el pasillo de la planta primera delante de una baranda y no molesta al pasar ya que apenas ocupa 30 cms., de fondo. Y con los pies bien colocados (muy importante dado que la escalera tiene 1 m. de ancho), y el cinturón de seguridad puesto, ya estoy lista para el traslado. En el brazo izquierdo, tiene una palanquita que al yo accionarla la pone en marcha y al sonar dos timbrazos, comienza andar desde donde estaba aparcada y al llegar a la escalera, empieza lentamente su descenso mientras suena un suave engranaje que aumenta y varia su sonido, según el esfuerzo que requiera la etapa. Les diré que como en las paredes de la escalera hay colgadas fotos de la familia, aprovecho a mirarlas, aunque por la mácula de mis ojos lo hago con dificultad, eso me entretiene a la vez que me hace sentir la alegría de ver la gran familia que entre José Ramón y yo hemos formado. Y así rodeada llego abajo, y cuando ya en el suelo, vuelve a dar dos timbrazos, y yo suelto la palanquita que la movia, el cinturón y subo el apoya pies para con la ayuda de mi hija o la nieta que este en casa, sentarme en la silla de ruedas que me permitirá moverme por la planta baja. Luego, doblo el asiento y los brazos para dejarla plana y con un mando a distancia enviarla escaleras arriba hacia su aparcamiento hasta la próxima vez…
Solo me resta añadir que un factor decisivo en nuestra elección, fue la confianza que nos inspira la firma ThyssenKrupp para este proyecto, que ha cambiado mi vida al permitir incorporarme a la vida familiar.
Desayunar, comer y cenar en la mesa con todos, poder venir al escritorio y en esta mi querida computadora reanudar mis chateos y hacerles llegar mis cuentinos a mis hijos, nietos, biznieto, mi hermana, sobrinos, y amigos de Puerto Rico, EEUU, Panamá, Cuba, Nicaragua, Italia, España, etc. Toda esta felicidad gracias a esta maravilla de la ingeniería.

Carmen Artime García

Levant

La silla salvaescalera que habéis instalado en la casa de mis padres es perfecta y es habitualmente utilizado por ambos.
Ellos están muy felices con la maquina y la utilizan con mucho gusto.

Borja del M.

Levant Intemperie

Mi salvaescaleras me da más calidad de vida, sobre todo porque ya no necesito una persona para subir las escaleras, además es fácil de manejar. Puedo entrar en mi jardín e incluso unos cuantos pasos con andador. Gracias a los salvaescaleras de ThyssenKrupp.

Enrique Salazar

Serie Classic

De esta manera, me gustaría expresar mi agradecimiento por haber enviado un técnico agradable, extrovertido, sociable e informativo. Sobre todo por su conocimiento y el trabajo profesional somos clientes satisfechos.

Sra. Peréz

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