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Salvaescaleras de segunda mano: desventajas

Con el auge de Internet comprar un salvaescaleras de segunda mano se ha convertido en una tendencia al alza. La opción más frecuente en el mercado de la accesibilidad de segunda mano son las sillas salvaescaleras. Es fácil pensar que una silla pueda colocarse en cualquier escalera, pero no debemos olvidar que tienen un raíl que se fabrica a medida de una escalera en concreto y que las sillas son aparatos electrónicos que tienen una vida útil y requieren de un mínimo mantenimiento para estar a punto. Solo podemos citar una ventaja de los salvaescaleras de segunda mano, concretamente su precio que es algo más barato que el de un dispositivo nuevo. Por lo tanto, todo lo demás son inconvenientes que deberemos sopesar antes de apostar por comprar un salvaescaleras de segunda mano. Una silla o una plataforma son elevadores verticales y si resulta extraña la idea de un ascensor de segunda mano, igual de raro es un salvaescaleras usado.

Cuáles son los inconvenientes

Una de las premisas que nos hará entender el error de comprar un salvaescaleras de segunda mano es el hecho de que no hay dos escaleras iguales. Las soluciones salvaescaleras se diseñan a medida de una escalera en particular y, por tanto, ciñéndose peldaño a peldaño a sus características. De modo que si instalamos una silla o una plataforma subescaleras usada antes en otra escalera, nos toparemos con un mecanismo de segunda mano que tendrá un funcionamiento defectuoso desde el principio o fallido al poco tiempo. A esto se añade la complejidad de su reparación, pues suele tratarse de salvaescaleras que no disponen de garantía alguna por parte del proveedor o de modelos viejos y desfasados que nos acarrearán importantes problemas a la hora de hallar las piezas adecuadas para reemplazar las deterioradas. Puede que ya no se fabriquen o que localizarlas en el mercado suponga un desembolso excesivo, además de una gran demora y pérdida de tiempo. Resulta obvio que un salvaescaleras puede llegar a convertirse en el fundamento de nuestra movilidad y que si nos falla, o nos genera desconfianza su uso, no nos sentiremos ni seguros ni libres dentro de nuestro Además de otros inconvenientes, podemos hablar del estado del tapizado de la silla salvaescaleras, en el caso de que nos inclinemos por esta opción de movilidad. De hecho, éstas suelen presentar un aspecto estropeado y sucio debido al lógico uso, además del consecuente devenir del tiempo. Por lo tanto, tras su adquisición deberíamos plantearnos reemplazar el tapizado por estética e higiene, añadiendo un gasto más a un producto que creíamos muy barato y exento de problemas.

Existen ayudas y subvenciones para financiar la compra de un salvaescaleras

Si no podemos afrontar el pago de un salvaescaleras nuevo, conviene estar al tanto de las ayudas económicas y subvenciones que proporcionan los organismos autonómicos y estatales a través de la Ley de Dependencia o de acuerdos con Bienestar Social, entre otros. A esto se suma el amparo financiero que pueden brindarle diversos seguros que contemplan ayudas a su adquisición o los prestamos bancarios al consumo. En definitiva, antes de decidirse por un sistema de elevación o salvaescaleras de segunda mano no dude en plantearse todo género de preguntas, pues ahora sabe qué clase de problemas pueden derivarse de una mala compra. thyssenKrupp Encasa cuenta con asesores comerciales a nivel nacional. Contacte con nosotros y nuestro equipo le asesorará gratuitamente sobre la opción que mejor se adapta a su necesidad.

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